Inertización con nitrógeno (blanketing): cuándo y por qué
El blanketing con nitrógeno mantiene una atmósfera inerte sobre el producto almacenado, eliminando el riesgo de explosión y degradación. Repasamos cuándo es imprescindible y cómo dimensionarlo.
La inertización —o blanketing— consiste en sustituir el oxígeno del espacio de vapor de un tanque por un gas inerte, normalmente nitrógeno, para mantener la concentración de O₂ por debajo del Límite Limitante de Oxígeno (LLO) de la mezcla. Por debajo de ese umbral, la combustión es imposible, independientemente de la concentración de vapor inflamable.
Cuándo es necesario inertizar
- Productos con punto de inflamación bajo (solventes, monómeros, intermedios farmacéuticos).
- Productos sensibles a la oxidación (aceites comestibles, productos químicos finos).
- Procesos con etapas de mezcla o agitación que pueden generar electricidad estática.
- Almacenamiento de líquidos higroscópicos que se degradan con la humedad del aire.
Cómo funciona un sistema de blanketing
Un sistema típico consta de dos lazos de control complementarios:
Aporte de nitrógeno (make-up)
Una válvula reguladora de presión inyecta nitrógeno cuando la presión interna baja —por vaciado o enfriamiento— hasta el set point de aporte (típicamente +2 a +4 mbar). Mantiene siempre una ligera sobrepresión que impide la entrada de aire.

Alivio (venteo)
Cuando la presión sube —por llenado, calentamiento solar o aporte excesivo— una válvula de alivio o una contrapresión deja escapar el exceso a la atmósfera o a un colector de vapores. El set point de venteo suele estar 4-8 mbar por encima del de aporte para evitar ciclos cortos.
Beneficios medibles
- Eliminación del riesgo de explosión interna por entrada de aire.
- Reducción de pérdidas por evaporación (especialmente con productos volátiles).
- Aumento de la vida útil del producto: menos oxidación, menos polimerización, menos color.
- Menor corrosión interna del tanque y de los serpentines.
- Cumplimiento más sencillo de directivas ATEX y NFPA 69.
Errores comunes en el diseño
La inertización falla casi siempre por mal dimensionado, no por mala tecnología:
- Set points demasiado próximos: la válvula de aporte y la de alivio entran en lucha continua y consumen nitrógeno innecesariamente.
- Caudal de aporte insuficiente para el escenario de vaciado rápido o enfriamiento nocturno.
- Pureza del nitrógeno inadecuada: nitrógeno de PSA al 95 % puede no ser suficiente si el LLO del producto es del 8 %.
- Ausencia de medida de oxígeno en continuo: sin lazo de control basado en O₂, sólo se controla la presión.
Un sistema de blanketing bien diseñado consume hasta un 60 % menos de nitrógeno que uno mal regulado, con la misma o mejor seguridad.
Conclusión
La inertización con nitrógeno es la barrera de seguridad más eficaz contra el riesgo de explosión interna en tanques. Bien diseñada, es además rentable por la reducción de pérdidas y la prolongación de la vida del producto. Tecnovent suministra paquetes de blanketing completos: regulador de aporte, válvula de alivio, panel de control y medición de O₂.